“Los caprichos de la suerte”

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/literatura/2015/11/02/ve-luz-caprichos-suerte-ultima-novela-inedita-pio-barojaitalia-recuerda-incomprendido-pasolini-40-anos-despues-muerte/0003_201511G2P26991.htmDORMITORIO ITZEA

Nunca mejor dicho. Caprichosa, tornadiza la suerte… tanto como la amistad basada en la sumisión, el culto y el clero.

Asisto al bombardeo publicitario de la salida de Caprichos de la suerte orquestada a todo trapo. Es curioso, cuando en 2006 publiqué Miserias de la guerra, una novela más hecha y acabada que esta, acompañada de un largo trabajo, tanto una como otro fueron en la práctica silenciados; como lo fue la biografía Pío Baroja a escena, editada por Espasa Calpe, que no la presentó en ningún lado, y Tiempos de tormenta, el  ensayo exhaustivo sobre Pío Baroja y la guerra civil… como le consta de manera cumplida a José Carlos Mainer. Él sabrá por qué, seguro.

Esta novela de ahora, que es muy poca cosa literaria, por no decir muy mala, grotesca y plataforma de unas ideas zarrapastrosas sobre la guerra (pura senilidad) no fue “hallada” de manera sorpresiva y novelesca, sino que estaba repertoriada y descrita en 1987, y en parte ya publicada en otro lugar. La leí en 2005-2006 y si no la describí al detalle fue porque convine con la familia en que era mejor esperar a que se hiciera la edición de la obra. Estoy harto de explicarlo.

¿Me quejo? No, ¿por qué motivo iba a hacerlo? No pido nada, solo cuento lo vivido alrededor de esos originales, tras incontables horas de trabajo dedicadas a Baroja y a su mundo (un par largo de miles de páginas publicadas, conferencias al margen).

Aquí está visto que según quien firme las cosas, el trato es uno u otro. De la misma forma que la verdad depende del aplauso y de la fuerza, y del dinero. Cuando salió Miserias de la guerra dije que era un acontecimiento literario y un mafiosete de Asturias se me echó encima y me abucheó. Con Mainer no se atreven. Todos andan a ver que se sacan unos a otros. Mainer dice que es un acontecimiento mundial, estupendo, magnífico, pero hace unos años, cuando andaban disgustados entre ellos con motivo de la edición del último tomo de las obras completas, dejó escrito que Baroja era como “un tren de mercancías”. Igual es un elogio, pero no creo, más bien una muestra de ingenio despectivo.

La familia Baroja  se quejaba de que Mainer no había ido a rendirles pleitesía y a hacerles el rendevú con motivo de la publicación de las Obras Completas en Círculo de Lectores; Mainer por su parte lo hacía de que le habían dejado colgado el último tomo, el XVI, con una correspondencia, de la mucha que guardan a buen recaudo en su archivo*, que iban a publicar y al final no publicaron, de modo que los editores tuvieron que rellenar ese último tomo de cualquier modo, como bien sabe Mainer, aunque ahora calle (con el bolsillo caliente).

Las páginas de mi diario escritas en Itzea y alrededores, entre los años 2005 y 2006, son muy jugosas y creo que esclarecedoras. Las voy a publicar en breve. Guardo muy malos recuerdos tanto de la familia Baroja como de José Carlos Mainer y de sus amiguetes del hampa académica. Ellos dirán lo mismo de mí. Qué importa, eso ya no tiene remedio. La escorredura va para abajo. Caprichos de la suerte no sé, miserias y tristezas sí.

* Correspondencia esta que si un día ve la luz, dejará obsoletas muchas de las páginas de su biografía que hemos escrito.

** En la imagen mi dormitorio  y mesa de trabajo en Itzea, a comienzos de 2006, cuando preparaba la edición de Miserias de la guerra.

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