Diálogo con Juan Pedro Quiñonero…

Juan Pedro Quiñonero en su blog “Una temporada en el infierno”

“Diálogo con Miguel Sánchez-Ostiz sobre los inéditos de Baroja
septiembre 10, 2006”

Miguel Sánchez-Ostiz acaba de terminar una nueva novela, que mañana entregará a su editor. Horas antes, hemos sostenido un diálogo postal sobre los libros inéditos don Pío Baroja y los aspectos / territorios todavía mal explorados del inmenso legado barojiano.

¡Todavía quedan novelas inéditas de Baroja..!

Este ha sido mi diálogo con Miguel:

¿Cual es el material todavía inédito de Baroja? ¿Cuando se irá publicando?

––Lo fundamental y más publicable de los inéditos barojianos es una novela titulada Los caprichos de la suerte, que es continuación de Miserias de la guerra, y un libro de recuerdos titulado Pasada la tormenta, escrito hacia 1950 o 1951 (le habló de ello a Ruano). Nos gusten más o menos, mucho incluso, son obras crepusculares, que adolecen de estar escritas cuando don Pío no estaba en plenitud de facultades, y aun así… Supongo que esos inéditos se irán publicando en los próximos años, como ha venido anunciándose, de manera reiterada, por Pío Caro, su heredero.

Luego hay algunas carpetas, como Extravagancias. Tiempos de inquietud (con recuerdos de la guerra en París ya utilizados en otros libros) Ilusión o realidad (que según mis noticias iba a publicarse en Tusquets, junto al inédito Rojos y blancos que sale ahora), que aunque aporten datos de las andanzas de Baroja en el Madrid más popular de la posguerra, en el Rancho Grande por ejemplo, para recabar información destinada a Miserias de la guerra, están mucho menos hechos, son de una calidad inferior a lo ya publicado o meros borradores, y otras, como Siluetas, son sencillamente impublicables en forma de libro convencional, porque no pasan de ser una gavilla de notas sueltas sin orden ni concierto, organizadas por don Pío en el año 1954 o 1955 (como lo contó expresamente don Julio Caro Baroja en varios sitios). El resto de los títulos que se barajan son borradores de los libros ya publicados.

Yo como lector de Baroja y curioso de su obra y personalidad no puedo sino desear que todos los inéditos acaben publicándose, porque son necesarios para el conocimiento del personaje, la persona, su vida cotidiana y su entorno. En un escritor que se puso de manera tan habitual en escena, son importantes todos los inéditos y documentos personales, hasta las facturas o las recetas de cocina, como han demostrado biógrafos ingleses o franceses de la indiscutible categoría de Laura Adler. Para las hagiografías con la devoción basta.

Yo no creo que el motivo por el que no se han publicado hasta ahora estos libros sea, como se ha dicho, porque eran comprometedores para don Pío o para los herederos, desde el punto de vista político o humano. A la vista está que no era así. Los intereses del público y de los herederos no suelen ser coincidentes, cuestión esta peliaguda, y no me refiero solo a este caso.

A mí me ha hecho gracia una cosa. Cuando los libros estaban inéditos, las destemplanzas eran porque eran inéditos, cuando se publican, el lapo viene porque se publican y no son lo que se esperaba. Vaya por Dios…

Miserias de la guerra me sorprendió por su Gran Calidad. Me parece un Gran Baroja, a pesar de su condición de libro por “pulir”, como tu subrayas en tu edición. ¿Tienen esa envergadura algunos de los inéditos?

––Sí, por supuesto, yo creo que Los caprichos de la suerte tiene, por ejemplo, un personaje femenino (entre otros varios), Gloria, de mucha entidad, que dará que hablar, porque está muy bien diseñado, con fuerza nada crepuscular. Claro que puedo equivocarme y dejarme llevar por mis gustos. Y por ejemplo, el ambiente del Hotel del Cisne, que es el escenario principal de la narración, está más y mejor desarrollado que en la novela homónima, y hay muchas “huellas autobiográficas” de don Pío que arrojan luz sobre el día a día de su exilio parisino que, se diga lo que se diga, tuvo que ser para él algo muy traumático. Es más novela que Miserias de la guerra, lo que demuestra que don Pío no estaba acabado ni mucho menos.

Sin modificar radicalmente las distintas visiones más o menos “canónicas” de Baroja, las Miserias de la guerra y tu libro si ahondan y descubren muchos terrenos mal o muy mal explorados del legado barojiano. ¿Está Baroja por descubrir..?

––No creo que Baroja esté por descubrir, sino que hay territorios poco, nada o insuficientemente explorados, muchos prejuicios sin revisar, muchos errores de data o detalle que casi nadie se toma la molestia de corregir o investigar; y que, por fuerza, cada nueva aproximación a su obra, a la persona y al personaje que compuso, revela matices, oscuridades, valores nuevos o novedosos.

Don Julio Caro Baroja dejó dicho que lo que quedaba por escribir de su tío era “el perfil psicológico”. Eso es difícil de hacer, porque hace falta tener una preparación específica, una afición y hasta un gusto literario, y tiempo, como sabrán los especialistas en la materia, médicos, letraheridos y barojianos.

Hay también pequeños episodios mal o nada conocidos de su vida, algún viaje, algunas personas con las que trató, algún empeño frustrado, que supongo irán saliendo con el tiempo y con las sucesivas pesquisas de los investigadores, pero, en lo fundamental, no aportarán mucho, salvo que se descubra alguna enormidad, que no creo, porque no la hubo.

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